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| 25-11-2003 |
| Hojana en la Tierra |
| Lo primero que pensé fue que ojana podía ser una voz gitana y peregrina, pero revisé «El léxico caló en el lenguaje del cante flamenco» (1991) de Miguel Ropero y no hallé ni mijita de ojana. |
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Una de las palabras más sonoras, divertidas y populares del acervo flamenco taurino andaluz es la expresión «ojana», cuyo origen no está establecido y que casi todo el mundo escribe sin hache. Así, Antonio Burgos nos dice que «Curro Romero torea sin ojana», hubo un célebre cantaor conocido como el Maestro Ojana y en Cádiz acaba de surgir un grupo musical que se llama «De ojana ná». ¿Pero qué cosa es ojana? Ojana es dorar la píldora, dar cuartelillo y adular en vano. Es decir, lo mejor que se le puede dar a un político y lo peor que se le puede dar a un artista, porque la ojana no se hace como la pelota sino que se unta como la manteca. Y como soy feliz siendo usuario del habla andaluza, me gustaría divagar acerca del origen de tan jugosa palabra.
Lo primero que pensé fue que ojana podía ser una voz gitana y peregrina, pero revisé «El léxico caló en el lenguaje del cante flamenco» (1991) de Miguel Ropero y no hallé ni mijita de ojana. ¿Y si ojana no pertenece al léxico caló como tantas palabras precisadas por Manuel Barrios en su «Proceso al gitanismo» (1980)? Fue ponerle la hache y comenzar a encontrar pistas.
En su «Tesoro de la Lengua Castellana» (1611) Sebastián de Covarrubias apunta dentro de la voz hoja: «Ser todo hoja y no tener fruto: se dice de los que son grandes charlatanes, que tienen muchas palabras y en ellas poco de que echar mano que sea de consideración». Cien años más tarde el «Diccionario de Autoridades» (1732) reduce la expresión a «Todo es hoja: Phrase que se dice por aquellos que hablan mucho, sin utilidad ni substancia». Por lo tanto, ya podemos barruntar que en la España del siglo XVIII a los que daban hojana no se les veía el plumero sino la hoja.
Pero hojana es palabra andaluza y su etimología también podemos rastrearla en el «Vocabulario Andaluz» (1998) del profesor Antonio Alcalá Venceslada, quien asegura que la voz hoja significa «quiebra en una moneda de metal precioso» e ilustra su hallazgo con un diálogo de «La buena sombra» de los hermanos Quintero, donde la enamorada Valle le dice a su pretendiente Pepe Luis que ojalá su amor sonara «como un duro» y éste le responde que su plata es de ley «porque no tengo hoja». Lo que en lenguaje coloquial equivale a no ser como la moneda de la copla.
Sin embargo, a mí me gustaría proponer otra hipótesis sobre el origen de esta palabra, porque dar hojana no es sólo hablar sin substancia o entregar una falsa moneda, pues muchas veces cuando a uno le dan hojana es que además lo van a crucificar. Por eso creo que hojana viene de «hosanna», mismamente lo que le dieron a Jesucristo cuando entró a Jerusalén entre palmas y palmeros. La Biblia y la Santa Misa siempre han sido una fuente de inspiración popular, y si en Andalucía nos encanta que nos den «gloria bendita», es razonable que nos horrorice que nos den «hojana». ¿Y cómo se convirtió la hosanna evangélica en la hojana flamenca?
Los estudiosos de la fonética andaluza como Manuel Alvar, Antonio Narbona y Juan Antonio Frago García, han demostrado cómo la «s» mozárabe tenía un sonido que se escribía con «x» y se pronunciaba como «j» (Oxuna por Osuna), o bien cómo existen casos en los que la «s» andaluza suena como una «j»: «quijeron» por quisieron, «jimio» por simio y «Ojú» por Osú (en realidad, Jesús). Incluso en el más antiguo de los manuscritos de la «Vida del Buscón», Quevedo escribió «Jevilla» en lugar de Sevilla, como se puede apreciar en la edición crítica de Lázaro Carreter (CSIC. Salamanca, 1965).
Por lo tanto, la hojana de Jerusalén tiene más peligro que la hojana de la Caleta, y es lógico que haya perdido la «h» porque –como dice Rancapino- el flamenco se canta con faltas de ortografía. Y a mí me hace mucha ilusión hacerle este homenaje al habla andaluza, porque es la voz musical de mi familia y mis amigos.
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Por Fernando Iwasaki
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| 21-06-2004 |
| Ni anual ni bianual: Bienal de Flamenco |
| Manuel Herrera Rodas |
| El alcalde de Sevilla, Don Alfredo Sánchez Monteseirín viene insistiendo en las presentaciones públicas de la Bienal de Flamenco en la necesidad de que este acontecimiento de la música flamenca tenga una periodicidad anual, cuando no bianual, en lugar de cada dos años como su propio nombre establece. |
| 07-06-2004 |
| Geografía flamenca: Córdoba |
| Juan Vergillos |
| La antigua capital del califato es una ciudad excepcional en el universo flamenco, con caracteres propios bien definidos tanto en lo que respecta al repertorio como a sus intérpretes. Respecto al primero debemos considerar ante todo los estilos autóctonos, todos ellos relacionados con el fandango de Málaga o verdial. Se trata de los fandangos de Lucena y los de Puente Genil, conocidos como zánganos de Puente Genil. |
| 10-05-2004 |
| Sara Baras es Sara Baras |
| Por: Juan Vergillos |
MARIANA PINEDA
Baile y coreografía: Sara Baras. Música y orquestación: Manolo Sanlúcar. Adaptación de guión, diseño de iluminación y dirección: Lluis Pascual. Bailaores: José Serrano, Luis Ortega, Miguel Cañas. Cuerpo de baile: Auxiliadora Fernández, Raúl Fernández, Charo Pedraja, Cecilia Gómez, Ana Goanzález, Raúl Prieto, María Vega. Director musical: José María Bandera. Lugar: Teatro de la Maestranza, Sevilla (España). Fecha: 4 y 5 de mayo de 2004. Aforo: Lleno. |
| 03-05-2004 |
| Imagen última de la Paquera de Jerez |
| Por: Juan Vergillos |
| Quedan los discos. Queda su voz impresionada para la historia. Queda su imagen poderosa, abriendo la película Flamenco de Carlos Saura: su sola voz prendida en el aire, en la queja, en el tiempo. |
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