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| 29-11-2005 |
| Aires renovados |
| El Eterno Retorno. Con Rocío Molina. Artistas invitados Manolo Monteagudo y Teresa Nieto. Con la colaboración especial de Pasión Vega. Juan Requena y Jesús Torres, guitarras; Juan José Amador y Antonio Campos, cante; Sergio Martínez, percusión; Luis Cantarote y Carlos Grilo, palmas. Aforo: lleno absoluto. Teatro Central de Sevilla. Ciclo Flamenco viene del sur. 22 de noviembre de 2005. |
Rocío Molina se subió a las tablas para presentar un espectáculo de aires renovados con el que se ha propuesto romper con algunos cánones vigentes. Su formación le avala ya que, como dejó patente sobre las tablas, goza de un gran conocimiento en aspectos importantes tales como el baile flamenco clásico, del que dio muestras de un absoluto dominio, y desde el que parte para crear un arte muy personal, con un marcado sentido de la técnica que, una y otra vez, se ve alterado por instantes, más o menos duraderos, de raza flamenca, en los que es capaz de transmitir. Porque una cosa está clara, si se quiere presentar algo nuevo o renovado hay que conocer lo anterior y de esto, Rocío Molina dejó constancia.
Esta malagueña que, por primera campa sola con un espectáculo que protagoniza de principio a fin, presentó un montaje arriesgado, aún a sabiendas de que por ello muchos ortodoxos del género vayan a criticarle. Ha iniciado un camino de enorme recorrido en el que ya, desde su inicio, da muestras de poder aportar un sello propio que le hará perdurar en la historia del flamenco. En este sentido, ha conseguido que este su primer montaje escape a la superficialidad y rapidez que el imperativo del tiempo impone a todos los aspectos de la vida, incluido el arte. Se trata de una propuesta personal muy reflexiva, abierta a otros lenguajes en los que Rocío ha encontrado el punto de conexión con el suyo propio, que no es otro que el del baile flamenco.
Se inserta en una línea renovadora que ya iniciaran antes otras bailaoras como Sara Baras o Belén Maya y, al igual que éstas, tiene mucho que decir en este arte en el que es tan complicado triunfar diferenciándose de lo mayoritariamente aceptado y aprobado por los aficionados y artistas ya consagrados. Al servicio del flamenco, ha puesto otras disciplinas como la expresión corporal, que le sirve de gran ayuda para dotar de una profunda carga dramática cada baile que interpreta o la danza contemporánea, de la que ha tomado algunos pasos que redundan siempre en esa intención suya de aportar aires renovados dentro de la senda del flamenco. Al respecto, es muy revelador su baile por alegrías, construido a base de movimientos de brazos antiguos, con el cuerpo volcado en la espalda y giros que nacen desde la cintura. Tremendamente nuevo aunque el regusto añejo de míticas bailaoras como Carmen Amaya está muy presente.
Su momento álgido vino en el quinto baile de la noche, de la mano de las seguirillas, en las que arrancó grandes aplausos de un respetable casi totalmente entregado a lo Rocío Molina estaba ofreciendo. En este punto, la tónica que había llevado durante toda su actuación se acrecentó. Zapateado ágil, marcado sentido del compás, mucha atención a lo que le decía el cante y búsqueda de esa inspiración que llega de muy hondo. Una y otra vez lo mismo, consiguiendo por seguirillas hacer una alegoría del título que da nombre al espectáculo, El eterno retorno. Hubo otros instantes que no se pueden quedar en el tintero, como el baile a dos que se marcó con Teresa Nieto en la copla de Pasión Vega, con una coreografía un tanto alejada del flamenco y de una factura de gran belleza.
La ruta que esta malagueña ha emprendido es un tanto empinada por lo arriesgado de algunas de sus propuestas pero si las sigue solventando como lo hace en este espectáculo, y sin perder de vista que su forma de expresión es el flamenco, está llamada a ser considerada una gran artista. De momento, ya hemos asistido a la confirmación en Sevilla de lo mucho bueno que de ella se ha hablado hasta el momento. |
PEDRO CALLEJAS
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| 03-01-2006 |
| Yuxtaposición de tradiciones culturales |
| PEDRO CALLEJAS |
| En el centro, Segundo Falcón flanqueado, a su izquierda, por Paco Jarana y Salvador Gutiérrez; a su derecha, el ‘Bobote’, ‘El Eléctrico’ y Antonio Coronel. Detrás de ellos, en una posición más elevada, de izquierda a derecha, la Banda de Pelo Madueño, la Orquesta Maharaja de Rajastán y, finalmente, la Chekkara de Tetuán. Esa es la fotografía de un escenario conjugado a través de la yuxtaposición que puede servir de símbolo de lo que supuso este Diálogo primero, que pretendió unir, bajo la batuta del flamenco, distintas y diversas tradiciones musicales que, ciertamente, quedaron inconexas. |
| 12-12-2005 |
| Evocar a Lorca |
| PEDRO CALLEJAS |
| Diálogo del Amargo. Dirección escénica y coreográfica: Mario Maya. Con Juan Andrés Maya, Conchi Maya y Diego Llori –artista invitado–. Cuerpo de baile: Raimundo Benítez, Álvaro Méndez, David Fortes, Francisco J. Vilchez, Eva Esquivel, Patricia Guerrero, Silvia Lozano, Anabel Moreno. Cantaores: Rafaela Gómez –madre–, Alfredo Tejada –padrino–, Juan Ángel Tirado, Mª José Pérez y Gema Caballero. Guitarristas: Miguel Ochando, Emilio Maya y Rafael Santiago ‘Habichuela’. Percusionista: Benjamín Santiago ‘El Moreno’. 29 de noviembre de 2005. Teatro Central de Sevilla. Aforo: 3/4 |
| 31-10-2005 |
| Eva dignifica el flamenco |
| PEDRO CALLEJAS |
| Yerbabuena. Baile: Eva Yerbabuena, Luis Miguel González, Eduardo Guerrero, Mercedes de Córdoba. Cante: Pepe de Pura, Enrique Soto, Rafael de Utrera, Jeromo Segura. Guitarras: Paco Jarana, Manuel de la Luz. Percusión: Antonio Coronel. Jueves Flamencos de El Monte. 6 de Octubre de 2005. Aforo: Lleno absoluto. |
| 12-08-2005 |
| `En plena forma´ |
| JUAN VERGILLOS |
| XLV Festival Internacional del Cante de las Minas Paco de Lucía. Guitarra: Paco de Lucía, Niño Josele. Cante: La Tana, Duquende, Montse Cortés. Bajo eléctrico: Alain Pérez. Armónica, sintetizador: Antonio Serrano. Percusión: Piraña. Lugar: Maquinista de Levante, La Unión (Murcia). Fecha: Martes, 9 de agosto. Aforo: Lleno. |
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